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El genio de las subastas

El genio de las subastas

El martillo de Yussi Pylkkänen, presidente europeo de Christie’s, adjudicó en 2013 obras por valor de 1.500 millones. Capaz de aumentar hasta un 20% el precio final de una venta, de una simple ojeada identifica a los auténticos pujadores. Su próximo desafío es que ‘Le Printemps’, de Manet, alcance 26 millones.


Londres, tres de la tarde. King Street. Cuartel General de Christie’s, número 1 en el mercado de arte mundial. Tras esta fachada blanca de estilo victoriano con aspecto de banco de inversiones que se levanta imponente en el corazón de Westminster se dan la mano lo sublime y el vil metal. Tras ella, obras maestras de valor incalculable cambian de manos en cuestión de segundos. Un luminoso esquinazo del segundo piso, en la planta noble, alberga uno de los despachos más poderosos del sector. Es el lugar de trabajo de Yussi Pylkkänen (Helsinki, 1963), presidente de Christie’s para Europa, Oriente Medio, Rusia e India y uno de los subastadores estrella de este mundo sofisticado y enigmático que levanta pasiones, mueve millones y vive hoy días de vino y rosas.


Su palmarés es apabullante, tanto como su encanto personal y su diligencia para controlar la sala de subastas, ese escenario sui generis que concita belleza, ego, adrenalina y poder en el que él se desenvuelve de forma magistral. Solo en 2013, su martillo sentenció obras de arte por valor de 2.000 millones de dólares y se estima que su habilidad es tal que es capaz de aumentar entre un 10 y un 20% el precio final de una venta, como ocurre con los mejores. El pasado noviembre cerró la puja del año, el célebre tríptico de Francis Bacon Tres estudios sobre Lucien Freud, la obra de arte de mayor precio subastada hasta la fecha (110 millones de dólares).


Pylkkänen hace entrada en este despacho presidido por el retrato de un joven pelirrojo de canon alargado (salido del talento de Modigliani) que observa la escena con mirada intensa, azul, ausente. Rápidamente da muestras de que es un hombre bromista y agudo, con una campechanía que uno no espera encontrar en este mundillo de cierto aroma elitista. Sobre su mesa, un dossier. Observo que en la primera hoja hay una pequeña fotografía mía y un par de párrafos escritos al lado. Su equipo de comunicación hace bien los deberes. Por un momento me siento como una pieza de uno de los catálogos de la célebre casa de subastas. Menos valiosa, naturalmente.


– Así que es usted Vicky. De Victoria, supongo.


– En realidad es un seudónimo.


– ¡Vaya! – dice sorprendido, acostumbrado a disponer de información sumamente precisa de todo cuanto le rodea –. Espero que éste sea su único engaño, o me ha traído un falso Picasso para que lo examine... Al menos será usted de Madrid, como pone aquí… Qué gran temporada ha hecho el Atlético, ¿no le parece?


PREGUNTA. ¡Vaya! [ahora soy yo la sorprendida]. Normalmente me preguntan sobre el Real Madrid, el Barça o la Selección Española. Le confieso que mi fuerte no es precisamente el fútbol. Yo pensaba que había venido para hablar del mundo de las subastas de arte….


RESPUESTA. Se tiende a hacer excesivas separaciones entre unos ámbitos y otros de la vida. En cierta ocasión, un periodista de The Times pasó todo un día conmigo para hacerme una semblanza y en un momento dado le dije que si quería seguir acompañándome tenía que ver un partido de fútbol en la televisión que yo no pensaba perderme. Sucedió que terminamos hablando delante de un par de cervezas sobre los numerosos paralelismos que hay entre un partido de fútbol y una subasta de arte. Creo que es la mejor entrevista que me han hecho.


P. Interesante e inesperado. Jamás se me habría ocurrido ese ángulo, le confieso.


R. Dos plantas más abajo de este despacho está la sala de subastas de arte más antigua del mundo. Funciona desde 1822, en ella se han vendido obras maestras legendarias y se han roto infinidad de récords. Pero sobre todo tiene una atmósfera extraordinaria; para mí, única en el mundo, y que yo comparo con la de los grandes estadios como Old Trafford o Wembley, sobre todo en las grandes citas. Es un ambiente especial, fabuloso. Un buen subastador tiene que manejar muy bien el ritmo, ahí está la clave. Tiene que saber cuándo ir rápido, lento, parar, hacer las cosas con gran sentido del ritmo, variarlo, sacar el genio en un momento dado y transmitir una gran sensación de control. Todo esto también es clave en el fútbol, creo que esta es una de las grandes bazas de la Selección Española que ganó el Mundial de Sudáfrica y también de grandes jugadores como Messi. Messi es un jugador extraordinario. Me parece interesante precisamente por su capacidad de cambiar de ritmo y crear situaciones totalmente inesperadas.


P. Ya que lo menciona, yo asistí a una subasta suya precisamente en esta sala que me dejó realmente impresionada. Bacon, Richter, Klein, Hirst, Basquiat… y Pylkännen. Entendí que hay que tener un arte especial para vender así. Escribí una breve reseña que decía que usted era el Messi del mazo. En español se presta al juego de palabras...


R. ¿En serio? Es uno de los mejores piropos que me han dicho jamás… Creo que ya me puedo retirar tranquilo…[risas].


A este seguidor del Manchester United en realidad le queda todavía mucho recorrido en un mundo en el que brilla con luz propia, especialmente desde la reciente retirada de escena del veterano Christopher Burger, también de Christie’s y considerado el mejor subastador de su generación. Nacido en 1965 en Helsinki, fue su abuelo, compositor y director artístico de la Ópera Nacional de Finlandia, quien le introdujo de niño en el mundo de la cultura culta. En 1986, dos años después de licenciarse en literatura inglesa por la Universidad de Oxford, ingresó en la célebre casa de subastas creada en 1766 por James Christie, hoy en manos del empresario francés del lujo François Pinault. En estos 28 años se ha labrado una interesante reputación que combina el respeto de los coleccionistas y expertos del selecto mundo del arte y la admiración del mercado por su extraordinaria habilidad para conseguir el mejor precio posible de una audiencia. También es requerido por diferentes instituciones en sus grandes subastas benéficas, como la que realizó recientemente por encargo de Leonardo di Caprio y que reportó a la fundación del actor nada menos que 638 millones de dólares (493 millones de euros). Especialista en pintura impresionista y arte de postguerra y contemporáneo, se declara admirador de Picasso. Es padre de dos hijos adolescentes cuyas fiestas infantiles organizaba con inesperado éxito en la National Gallery, con una chiquillería entregada. Dicción perfecta. Pasión por la sala. Conocimiento de experto. Sentido del ritmo. Aguda psicología. Rotundidad con el martillo. Y las gotitas justas de show que precisa este gran circo del arte de machos alfa y mujeres sofisticadas para que no parezca una simple transacción comercial. La pieza perfecta en esta nueva edad dorada de supermillonarios.


P. Lo cierto es que aquella subasta me pareció el mejor espectáculo de Londres. Y pensé, ¿por qué la gente irá a los musicales? El auténtico show está en esta gran sala.


R. Bueno, aunque parezca un gran espectáculo es algo muy serio donde todo está estudiado al milímetro para que funcione a la perfección. Y aunque tal vez no lo parezca, me lo tomo verdaderamente en serio. Solo tienes 60 segundos para vender una obra de arte, así es que tienes que hacerlo lo mejor que puedas para que el propietario de esa obra piense que la ha puesto en las mejores manos posibles. Se piensa mucho en el comprador, pero para quien se deshace de una obra que tal vez ha tenido toda su vida o es parte de una herencia, suele ser un momento doloroso y triste.


P. En todo caso, esta seriedad no resta para que haya energía, color, en fin, todos esos ingredientes de una gran subasta. ¿Cuál es la clave de esa maquinaria que no vemos?


R. Yo solo soy la cara más visible de un gran equipo que inspira mucha confianza y que encuentra maravillosas obras de arte que luego yo pondré en una subasta. En mi caso, creo que es importante conocer bien las obras, la audiencia, los posibles compradores. Si entras en la sala y la gente te conoce y te respeta es mucho más fácil, te da mucha confianza.


P. Estamos hablando de salas repletas de personas. ¿Cómo es capaz de identificar en cuestión de segundos a los que de verdad van a gastarse 50 millones de dólares en un cuadro?


R. Hay algo de instintivo. A lo mejor hay 800 personas en una sala pero con muy pocas se establece un vínculo especial. Es como cuando dos personas enamoradas cruzan sus miradas en un sitio lleno de gente. No sé muy bien cómo explicarlo, pero funciona de un modo similar. Primero se percibe por una cuestión postural, la forma en que se mueven en la silla. Luego por la manera en que quieren establecer contacto visual contigo; además, un cierto brillo en sus ojos les delata. Es un poco como los niños de colegio cuando quieren que les pregunte su profesor porque saben la respuesta. Así es que cuando miras a la audiencia no ves 600 personas, tan solo cinco o seis. Y no solo eso, sino que realmente percibes quién es el que está más interesado en la pieza, quién está dispuesto a llegar más lejos con su oferta. Es interesante, es un instinto que se suele desarrollar después de cinco o seis años subastando, lo llamamos "leer la sala" (reading the room).


P. ¿Y qué ocurre cuando la puja es telefónica? ¿Suelen saber quién está al otro lado de la línea?


R. Sí, generalmente lo sabemos.


P. Esto añade cierto misterio e intriga. Últimamente es inevitable pensar en alguien de Qatar, un ruso, un chino…...


R. A veces hay personas que pujan por teléfono y en realidad se encuentran en la sala, solo que no quieren que se sepa que están. Esto lo hace más divertido. Dan instrucciones a través de su móvil. Respecto a los compradores, se suele decir, efectivamente, que ahora los europeos y los americanos venden y las compras vienen de Rusia, Oriente Medio y China. Aunque hay que tener cuidado con las generalizaciones, en parte es cierto. Una de las novedades de Christie’s es que hemos debutado en China continental y con muy buenos resultados, por cierto.


P. Y qué me dice de los magnates de la nueva economía digital, ¿también ellos compran arte?


R. Se puede decir que todo el que tiene dinero compra arte ahora mismo. Es un fenómeno muy del siglo XXI. Ya no se entiende como un lujo sino como algo que forma parte de nuestras vidas. Cuando yo estudiaba, estar involucrado de alguna manera en el mundo del arte era algo muy muy inusual, se consideraba como una ocupación no excesivamente seria. Ahora todo es distinto, creo que éste es uno de los grandes cambios de nuestra época, el disfrute de la cultura y el arte forma parte de ese ámbito. Y claro, no todo el mundo tiene que comprar un Bacon.


P. Uno de los datos que más llama la atención es el incremento de nuevos compradores en Christie’s, hasta un 30% el año pasado. Éste ya no es el juego de cuatro o cinco apasionados y grandes coleccionistas de antaño.


R. Es cierto que hay un tremendo apetito, pero también es importante entender que comprar arte en estos momentos tiene bastante sentido desde el punto de vista económico, lo que otorga mucha confianza a nuevos compradores y no solo a grandes coleccionistas. Hay sensación de que con el arte se puede generar liquidez. En un momento dado es una buena inversión. Además, si el mercado está muy fuerte, la gente vende no siempre para buscar liquidez, sino para comprar obras de otros periodos que les resulten más interesantes ahora.


P. Parece que vivimos el boom de artistas contemporáneos, con cifras astronómicas de autores incluso vivos. Se habla de la posibilidad de una burbuja en el mundo del arte.


R. Yo no creo en esa burbuja con las obras de estos artistas, simplemente denota un cambio en la sensibilidad de la gente. Cuando entré en Christie’s lo que todo el mundo quería eran los grandes maestros clásicos. Luego fue la época de Van Gogh, Cézanne... Ahora esta generación es más Pollock, Koons, Rothko y, por supuesto, Bacon. Yo no veo ninguna burbuja, solo una evolución que evidencia cierto progreso. Una secuencia. Del mismo modo que el coche de caballos dio paso al automóvil y luego al avión.


P. ¿Y cuál va a ser el siguiente capítulo de esta secuencia?


R. Los artistas de la próxima generación, los artistas de los 70, 80 y 90 se venderán muy bien dentro de 20 años, porque el neomodernismo se convertirá en moda, en tendencia. Naturalmente, con esto no quiero decir que sea lo más valioso, porque siempre habrá espacio para las grandes antigüedades y las grandes obras de arte de cualquier periodo, lo que ocurre es que los Velázquez no salen a subasta.


P. Y ante una subasta especialmente importante, de esas de grandes obras maestras, ¿tiene algún ritual particular?


R. Yo me pongo muy nervioso en los momentos previos a una gran subasta, hay mucha adrenalina. Así es que ese día no hago nada más, solo me fijo en el tiempo. Tengo comprobado que los días de lluvia es cuando mejores subastas realizo. Si llueve por la mañana suele ser una buena señal.


P. En ese caso tiene suerte de trabajar en Londres...


R. La mayoría de mis récords mundiales los he conseguido en días de lluvia, incluso fuera de Londres, también en las grandes subastas de Nueva York, incluidas las pujas de los Bacon. Y allí es precisamente donde se subastará este cuadro de Modigliani. ¿No le parece fantástico?, ¿por cuánto cree que se subastará? Uno de los privilegios de este trabajo es que tienes en tu despacho permanentemente obras así. Aquí es donde vienen posibles compradores y hablamos sobre la obra. Si hubiera podido elegir uno, probablemente me habría quedado con el tríptico de Bacon. Bueno, tiene que decir una cifra….


P. Francamente no tengo ni la menor idea.


R. No puede irse sin decir una cantidad. Mientras la piensa voy a buscar una cosa que quiero enseñarle.


Pylkkänen sale de su despacho y vuelve al minuto con un balón del Chelsea firmado por todos los jugadores del equipo. Lo muestra orgulloso mientras habla del Atlético y la final de la Champions. Definitivamente tengo que leer más el Marca, pienso. La escena es curiosa, pues sucede frente al retrato del hombre pelirrojo de mirada azul y extraña serenidad pintado por Modigliani unos meses antes de morir. Minutos antes había hecho de él una sensacional y minuciosa disertación. El cuadro se vendió por 15 millones de dólares (11,5 millones de euros) en Nueva York. No estuve del todo desencaminada con la cifra. Dos empleados de Christie’s enguantados entran en el despacho y retiran el cuadro. La pared queda ahora desnuda. Parece que la representación ha terminado, como si ahora tocara desmontar el atrezzo, lo que aumenta la sensación de que esto no es más que un escenario de este gran espectáculo del arte. The show must go on.


P. ¿Va a echar de menos el Modigliani?


R. No demasiado. En un rato traerán un Picasso.


Gran negocio.

Invertir en arte ha sido siempre una apuesta segura. Sin embargo, desde 2006 los márgenes de beneficio se han disparado como consecuencia directa del aumento de la demanda –en parte impulsada por la proliferación de nuevas fortunas asiáticas y en parte como apuesta alternativa al decadente sector inmobiliario- y el mercado está en pleno apogeo. Solo el pasado año, el sector movió cerca de 50.000 millones de euros, según la European Fine Art Foundation de Maastricht. En el caso de Christie’s, este año ha recaudado 6.000 millones en su primer semestre, convirtiéndose así en la mejor temporada de la historia de la casa. Junto con Sotheby’s, las dos casas británicas controlan el 98% del mercado mundial de pujas de arte, con una media de 450 y 250 subastas anuales respectivamente.


Sotheby’s aclaraba recientemente que a pesar de que el 50% de sus ventas se mueven entre los 5.000 y 100.000 euros, la mayoría de sus ingresos proviene de la venta de objetos de entre 40.000 y 4 millones de euros, mientras que Christie’s cuenta con listas especiales de clientes o potenciales compradores con capacidad para gastar 38 millones de euros en arte, o más. Frente a los compradores, los vendedores también han encontrado en el arte el salvoconducto a los tiempos de ‘vacas flacas’. Los últimos en sumarse han sido los gobiernos, que han visto en el sector la forma de reducir su déficit. No es una idea, es una realidad: Portugal ya tuvo que anular la venta gestionada por Christie’s de 85 mirós el pasado febrero por problemas legales. Las obras podrían haber alcanzado los 37 millones de euros. Por Nuala Phillips.


Quién es quién.

FRANÇOISN CURIEL. Nacido en París hace 64 años es, desde hace cuatro, el hombre de François Pinault en Extremo Oriente para cuestiones de arte. Presidente de Christie’s Asia, sus dotes con el martillo destacan especialmente con las joyas, siendo uno de los mayores expertos mundiales. Fue él quien sentenció ‘La Peregrina’, de la colección de Elizabeth Taylor, y se hizo cargo de la subasta de los bienes de Yves Saint Laurent celebrada en 2009.


TOBIAS MEYER. Su inesperada salida de Sotheby’s el pasado noviembre fue uno de los golpes más duros que ha sufrido la casa de subastas en los últimos tiempos. Nacido en Fráncfort hace 51 años, Meyer es una auténtica celebrity en el mundillo de las subastas. Su gran noche, la puja que condujo en mayo de 2012 en Nueva York y que hizo que ‘El Grito’ de Munch tuviera un nuevo dueño por 85,5 millones de euros. Hoy es consultor de coleccionistas privados.


CHRISTOPHER BURGE. Probablemente el más legendario y veterano de los subastadores, de origen británico y gran especialista en arte moderno e impresionista. Tras dirigir las ventas de Christie’s durante décadas, se retiró de la casa hace dos años. Todo un maestro en la "psicología de la compra" y la lectura del auditorio. Realizó un cameo en la película de Oliver Stone, ‘Wall Street’, ejerciendo, naturalmente, con el martillo.


ALEXANDER ROTTER. Sotheby’s trató de resolver la crisis provocada por la salida de Meyer con el nombramiento de dos jóvenes pero veteranos de la casa como nuevos responsables del departamento global de arte contemporáneo. Desde enero, Cheyenne Westphal y Alexander Rotter ocupan esta jefatura bicéfala. Nacido y criado en Viena, adora el pop art. Entre sus logros, la organización de lucrativas subastas en Doha, donde volverá a subastar el próximo octubre.


Records para esta temporada.

CHRISTIE'S. Si existe una cita ineludible esta temporada, ésa es la del miércoles 5 de noviembre en Nueva York. Allí, durante la celebración de la Jornada Impresionista y de Arte Moderno, se ofertará Le Printemps, de Manet (1881). La pieza llega completamente fresca al mercado, pues ha pertenecido a la misma colección privada durante más de un siglo. "Le Printemps (óleo sobre lienzo, 74 x 51,5 cm) encapsula todos los grandes temas del periodo inicial modernista: desde la naturaleza y la feminidad, a la sociedad y la cultura", afirma Brooke Lampley, jefe de la división Impresionismo y de Arte Moderno de Christie’s. La obra se subastará en la sede de la casa de la Gran Manzana, como conclusión al tour internacional previo que tiene previsto. Se estima que su precio podría moverse entre 11,9 y 26 millones de euros) y, de cumplirse las previsiones, la obra batiría el récord del artista (en la actualidad lo ostenta el Autorretrato con paleta, subastado el año pasado en Londres por 33,2 millones de dólares).


Otros lotes: Durante la Semana del Arte Asiático se ofertarán diversos lotes, de entre los que destaca el Sin Título, 1971 de Vasudeo S. Gaitonde (750.000-900.000 euros) y un par de armarios de pared huanghuali de principios del siglo XVIII (500.000-800.000 dólares) pertenecientes a la Colección de arte asiático.


SOTHEBY'S. El otro gran nombre propio del sector cuenta también con un apetecible escaparate para los meses de otoño. De entre todos los lotes destacan dos piezas tan diferentes como deseadas. Por un lado, el acrílico sobre lienzo de Jean-Michel Basquiat Untitled, que data de 1981 (152 x 127 cm), y que está valorado en hasta dos millones de libras (2,5 millones de euros). La subasta se celebrará en octubre en Londres, con motivo de la Semana del Arte Contemporáneo. Y, por otra parte, un Pou whakairo maorí procedente de Nueva Zelanda que forma parte de la Colección de arte oceánico de la casa. Se ofertará en París el 16 de este mes y se estima que podría alcanzar los dos millones de euros.


Otros lotes: Lo scarabeo sotto la foglia de Enrico Castellani (1,5 -1,8 millones de euros) se subastará en octubre en Londres.


BONHAMS. Aunque menos conocida, esta casa lleva más de dos siglos en el negocio. "El año pasado vendimos la pieza perteneciente a la sección de ‘Antiguos Maestros’ más cara jamás subastada, un Fragonard que alcanzó los 21,6 millones de euros", explica Julian Roup, director de Comunicación de la casa. Con más de 700 subastas anuales, la británica apuesta como gran venta de la temporada por una escultura del popular Henry Moore. Figura reclinada sobre pedestal (1959 - 1960) sigue con la habitual línea del artista en la que naturaleza y feminidad se entrelazan. Realizada en bronce con una pátina en verde que resalta la pasión del autor por todo lo natural, la escultura se exhibirá en la sede de Bonhams en Nueva York durante octubre y principios de noviembre. Tras ello, se enviará a Londres para ser subastada a mediados de noviembre durante la subasta Impresionista y de Arte moderno organizada por la casa. Se espera que alcance los 2,5 millones de euros.


Otros lotes: La casa también contará con la Lotus Pond Jar, una extraña reliquia del periodo Ming que ha sobrevivido desde el siglo XV y que pertenece a la subasta prevista para el 6 de noviembre como parte de la jornada de ventas de Bellas Artes Chinas (505.500-758.000 euros). Destaca también un manuscrito que incluye 113 miniaturas, conocido como Libro de Reyes, que ilustra un épico poema persa escrito en el siglo XI. Producido entre 1797 y 1799, esta copia del poema es un raro ejemplar cuyo precio se moverá entre los 50.200 y los 75.350 euros. Se subastará el 7 de octubre, con motivo de la Jornada de Arte Indio e Islámico de la firma.


DOROTHEUM. Esta es otra de las competidoras que, aunque no cuenta con la misma repercusión mediática que los gigantes británicos, puede presumir de llevar más de 300 años en el sector, una media de 600 subastas anuales y más de 40 departamentos especializados. La austriaca es la única de las cuatro grandes que no es británica. Para esta temporada, la firma gestiona la venta de La burla de las locuras humanas, de Frans Varbeek (1570). Esta obra de estilo flamenco realizada en óleo sobre lienzo (46,3 x 55,5 cm) saldrá a subasta el 21 de octubre como parte de los lotes ofertados de la sección de Antiguos Maestros. Se espera que pueda adjudicarse por 1.200.000 euros.


Otros lotes: En un área completamente opuesta como es la del Arte Contemporáneo, Dorotheum presentará también en los próximos meses dos obras especialmente llamativas: Superficie Blu(2006), de Enrico Castellani y Concetto Spaziale, de Lucio Fontana (1965-66). Ambos saldrán a la venta durante la última semana de noviembre –la fecha exacta está todavía por confirmar– y se estima que alcanzarán los 320.000 y 650.000 euros, respectivamente.


ESPAÑA. Alcalá Subastas es una de las casas más importantes de nuestro país. Los próximos 1 y 2 de octubre va a pre-sentar en puja, entre otras obras, el óleo sobre tabla de Mariano Fortuny y Marsal Carnaval en el Corso romano, pintado en 1873. Su precio de salida es de 60.000 euros. Durán Subastas es otro de nuestros pesos pesados. En el lote que ofrecerá el 18 este mes destaca Gansos atacando a un perro , un óleo de Mathias Withoos, cuyo precio parte de 30.000 euros. Por Nuala Phillips.


Fuente Expansión (Vicky Vilches): El genio de las subastas...
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Compartir | Recomendar Noticia | Fuente: Expansión (Vicky Vilches) | Fecha: 16/09/2014 | Ver todas las noticias



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